Todo comienza en el Rancho de Sánchez Celis, Sinaloa. Este
era el plan A, sitio donde el Chapo vacacionaba con su familia debido que no
tenía muchas escoltas ni armas para convivir con sus hijos, estaba entre
páramos y matorrales, no había nada cerca.
Este era el sitio idóneo según la
policía para capturarlo ya que no hay civiles en los alrededores y escaparse es
muy difícil. El lugar siempre estuvo
bajo el ojo de los oficiales y le seguían la pista viendo si hacían renovaciones
para así saber cuando llegaría Guzmán en este Rancho; sin embargo, llegó al
complejo mucho antes de lo que la policía espera y por esta razón este plan no
pudo ser ejecutado con éxito.
Seguidamente, el plan B era su casa en Culiacán. Doblaron
esfuerzos en esta comunidad, hacían retenes contantes, operativos y patrullajes
para acorralarlo y atraparlo saliendo de la ciudad, pero esto nunca pasó, él
siempre se sintió seguro es esta zona.
Continuaron al plan C, el 17 de febrero, este pretendía atacarlo
en su habitación. Ese mismo día a las 3 de la madrugada dieron con el paradero
de uno de los hombres más cercanos al Chapo, era su asistente personal. Su
apodo era “Nariz”. Él intentó engañar a
las autoridades y les mintió acerca de la casa en la cual estaba Guzmán, pero
las autoridades lo desmintieron de inmediato ya que ellos sabían exactamente dónde
estaba ubicada esta.
Los policías llegaron a abrir la puerta de su casa. Era un
operativo de 200 personas con el único objetivo de atraparlo, se estacionaron
justo al frente de la casa, todos preparados con sus armas y alumbraron las
ventanas de la parte de arriba de la casa, en ese momento una luz se encendió y
se pagó y las ventas automáticamente se cerraron. Los oficiales, se alertaron e
ingresaron por una de las puestas del garaje que no estaba con cerrojo.
Posteriormente, al entrar se toparon con otra puerta, era de
acero y doblemente reforzada. El equipo con un mazo comenzó a golpear la puerta
para intentar volcarla, pero el mazo se rompió ya que la puerta contaba con
piezas de hierro reforzado tal manera que la puerta se podía romper, pero
quedaban esas, pero quedaban las piezas. Asimismo, la puerta contaba con cuatro
compartimentos de metal con agua, esto para evitar que el calor de los golpes
del mazo doble el metal. Con otro mazo los oficiales siguieron golpeándola y la
abrieron, pero debido a todos esos inconvenientes tardaron aproximadamente 8
minutos en abrirla.
Esos minutos fueron suficientes para que Joaquín se escapara
por los túneles internos de esa casa, ubicados debajo de la tina del baño que
se activaba mediante un mecanismo complejo, una serie específica de pasos que
hacían que esta se elevara. Una vez arriba, daba con unas escaleras, que
conectan a un túnel de 3 km, pequeño e incómodo que causo varias lesiones en el
Chapo, causando que dejaran en el camino algunas pertenencias como ropa, granadas
y chalecos antibalas ya que les causaba peso y el cansancio era ya inevitable.
Este túnel llega hasta el río Maya, donde corre por 1.5km y llega a un árbol y allí
lo recogió el jefe de plaza de Culiacán “el picudo”. Él lo lleva hasta el
kilómetro 24 de la carretera Culiacán Mazatlán y allí cambia de auto con su
jefe de seguridad del sitio. Y se desapareció.
Al día siguiente los oficiales lograron capturar al Picudo, y
reveló los detalles de la huida dándoles una pista de que Guzmán está en
Mazatlán. Otras pistas las obtuvieron el 19 de febrero luego de atrapar a los
operadores de comunicación de cártel de Sinaloa e interrogando a Nariz. Las
informaciones que obtuvieron fue que el Chapo estaba escondido en el hotel Pueblo
Bonito Esmerald Albeiro Resort, ubicado en Mazatlán. Sin embargo, el 21 de
febrero en los Apartamentos Miramar se hizo una reserva en la habitación 401 por 3
meses firmada por una identidad falsa, quien era el “Condor”, hombre de Guzmán.
El sábado 22 de febrero, un comando de élite con gran
discreción llegaron al lugar y se estacionaron en la costa, aseguraron los
alrededores del edificio, protegió una piscina cerca del hotel previniendo que
el Chapo decidiera saltar a ella y escapar. Primero interrogaron al guarda, luego
allanaron la habitación 602 donde había dos personas intoxicadas, pero estas no
eran su objetivo.
Luego, bajaron al cuarto piso, y llegaron al departamento 401, los policías intentan a abrir con una llave la puerta, pero dentro se escucha
como estaban cortando un cartucho, debido a esos deciden abrir a la fuerza
rápidamente y lo primero que se encuentran es al Condor, con un arma de fuego y
se intenta esconder. Los oficiales, con escudos para repeler las balas le dice “ríndete
Condor” y suelta el arma.
El equipo continúa revisando la habitación a donde se
encuentran una silla de ruedas que se presume que El Condor la pide para subir
a Guzmán en esta y aparentar que es otra persona. Luego llegan a un pasadizo y se dividen en
equipos, dos de ellos se van a la primera habitación, ahí hay dos mujeres y las
dos hijas menores de Guzmán. El otro equipo entró a la otra habitación, era un baño,
en el que no encuentran nada sospechoso.
Posteriormente, otros
dos cuerpos policiales se dirigen a la habitación principal y vieron a una mujer
en la cama, en posición de dormir, esta dice que ella está sola en la habitación;
sin embargo, no le hacen caso y los policías comienzan a investigar, abren puertas
de los armarios y luego llegan a la del baño, intenta abrir, pero esta no abre
por completo, aquí estaba El Chapo. Los policías se juntan y le hacen tres
llamados de rendición, el último muy fuerte y diciéndole que todo el edificio estaba
rodeado, no tenía escapatoria, el responde, lo esposan y lo encarcelan.
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